El Caminillo
El último camino,camino de la memoria .
Era un día de finales de octubre , cuando decidí recorrer el camino sin retorno que llevaba al Camposanto ,un sendero de adoquines ,rodeado de cipreses altos y oscuros que parecían alcanzar el cielo. Caminaba despacio, como si cada paso activara algún mecanismo de nostalgia que me arrastraba hacia atrás, hacia recuerdos de otras épocas, de otras vidas.
A medida que avanzaba, el aire se volvía más pesado, y el silencio solo era interrumpido por el crujido de las hojas secas bajo mis pies.
A la izquierda una pequeña cruz de piedra con unos montocitos de cantos en los extremos , oigo aún la voz de mi madre ,por cada piedra un padre nuestro .
Sentía que cada ciprés me observaba, custodios de un camino de memorias que otros habían recorrido antes que yo. Los recuerdos flotaban en el ambiente, invisibles pero palpables, como si estuvieran grabados en la corteza de aquellos árboles eternos.
Ahora que solo me quedan las palabras ,los recuerdos entorpecen mis dedos , es tan difícil expresar y escribir recuerdos
Un caminillo que desde las eras de Ferminillo bordeaba por detrás de los Altos Molinos para desembocar en este tramo del camino .
Mientras avanzaba, las memorias se tornaron más vividas. Recordé risas, voces y rostros que hacía mucho tiempo habían desaparecido. Era un desfile de imágenes que parecían proyectarse en el aire; eran los fantasmas de mis propias memorias, destellos de momentos que había dejado atrás.
Casi al final del sendero, comprendí que ya no podía retroceder. Este camino no era solo un paseo entre cipreses; era un viaje profundo hacia mi propia historia, una historia que, aunque ya había vivido, ahora me reclamaba para ser comprendida.
Era el último tramo del camino , y al dar el último paso, supe que había dejado una parte de mí en aquellos árboles que, como guardianes de las memorias, quedarían para siempre en aquel lugar.

Comentarios
Publicar un comentario