Juan de la Cruz RdC y Alcázar
En el corazón de La Mancha, una región de vastas llanuras fértiles viñedos que Miguel de Cervantes inmortalizó en Don Quijote de la Mancha, nacio Juan de la Cruz Ruiz de Castañeda . Esta tierra, conocida como el Campo de Calatrava desde el siglo XII por su vinculación a la Orden Militar de Calatrava , era un mosaico de contrastes: historia de fortalezas como la "Turris Alba" (Torre Blanca, origen del nombre Torralba) según algunos historiadores y que hoy en día no es compartido por otros tantos , campos dedicados al grano, el vino y el aceite, en una España que en la segunda mitad del siglo XIX luchaba por modernizarse tras las guerras carlistas (1833-1840, 1846-1849 y 1872-1876) y la inestabilidad política del Sexenio Democrático (1868-1874). Hijo de una familia manchega arraigada en esta comarca agrícola, Ruiz de Castañeda emergió como un intelectual poliglota —dominaba cuatro idiomas, entre ellos el francés y el inglés, lenguas clave para su labor económica—, un defensor acérrimo del librecambio y un actor en la transición de España hacia una economía liberal. Su vida, marcada por conferencias en salones madrileños, cargos administrativos y la pluma periodística, refleja el espíritu de una nación que, bajo la Restauración borbónica (1874-1923), buscaba equilibrar proteccionismo agrario y apertura comercial, en un contexto de desamortizaciones (como las de Mendizábal en 1836) que transformaron el paisaje rural manchego.
Torralba de Calatrava,contaba en esos años con 786 vecinos era un enclave modesto en el corazón de La Mancha, una comarca histórica que en el siglo XIX se definía por su economía agraria —trigo, vid y oliva— y su lejanía de los centros industriales del norte. El municipio, limítrofe con Daimiel y Carrión de Calatrava, había crecido desde sus orígenes en la Edad del Bronce (con yacimientos como la Motilla de Torralba) y su reconquista en 1147 por Alfonso VII, pero en la década de 1840 sufría los estragos de la pobreza rural y las epidemias que azotaron La Mancha durante la regencia de María Cristina (1833-1840). España, entonces, era un hervidero de revoluciones: la de 1848, inspirada en Europa, y la Vicalvarada de 1854 que llevó al Bienio Progresista, impulsando reformas liberales como la desamortización que redistribuyó tierras eclesiásticas, afectando directamente a pueblos como Torralba, dependiente de la Orden de Calatrava hasta el siglo XIV.Juan de la Cruz creció en este entorno agricola ,donde las mujeres tejían encajes y los hombres labraban la tierra en un contexto de bandolerismo postguerras carlistas. Su educación temprana, influida por la Institución Libre de Enseñanza (fundada en 1876), le permitió dominar lenguas extranjeras, un don que lo distinguiría en una época en que España importaba ideas liberales de Francia e Inglaterra. Se casó con Elisa Aguiar Crespo , el matrimonio de ambos fortalecía redes familiares agrarias ,del matrimonio nacieron 7 hijos .
Esta formación lo preparó para una carrera que trascendería La Mancha.
España donde el proteccionismo arancelario de 1890 (Ley de Aranceles) protegía la agricultura castellana frente a la competencia extranjera, un debate que Ruiz de Castañeda abrazaría con pasión.
En 1873, con solo 26 años, Ruiz de Castañeda fue elegido gobernador de la provincia de Jaén, un cargo que lo catapultó en la política durante el turbulento Sexenio Democrático, marcado por la Revolución Gloriosa (1868) y la Primera República (1873-1874). Jaén, olivarera y fronteriza con Andalucía, era un bastión de tensiones agrarias, y su gestión coincidió con la abdicación de Isabel II y el ascenso de Amadeo I de Saboya (1870-1873). Este nombramiento lo posicionó como un liberal progresista en una España que, tras la restauración de Alfonso XII en 1874, entraba en la era de la Constitución de 1876, que equilibraba monarquía con parlamentarismo.Cinco años después, en 1878, Ruiz de Castañeda se unió al comité organizador del Partido Democrático en Ciudad Real, junto a figuras como Dámaso Barrenengoa (1828-1896), industrial vasco afincado en La Mancha, fundador de Chocolates Barrenengoa y diputado republicano federal que firmó el Pacto Federal Castellano en 1869, y Vicente Arias, político local vinculado al republicanismo manchego. Este partido, inspirado en el democratismo de Práxedes Mateo Sagasta, buscaba unir liberales y republicanos moderados en una región donde La Mancha, repartida entre provincias como Ciudad Real (antigua capital de la efímera provincia de La Mancha en 1691-1833), sufría la emigración rural y el auge del vino (con denominaciones como Valdepeñas).
La iniciativa reflejaba el regionalismo manchego incipiente, en un siglo XIX donde desamortizaciones y ferrocarriles transformaban la economía.Su elocuencia brilló en conferencias madrileñas. En 1880, en el Ateneo Mercantil de Madrid ,institución fundada en 1847 como centro de instrucción popular por Inocencio Riesco, con socios como Sagasta y Emilio Castelar—, disertó sobre "La influencia del comercio en la cultura y riqueza de los pueblos", culpando a las leyes restrictivas coloniales de la ruina del comercio español.
En el Círculo de la Unión Mercantil ,creado en 1858 para promover el comercio madrileño, con sede en Gran Vía desde 1924, defendió el librecambio frente al proteccionismo, debatiendo la producción vinícola española en un momento en que filoxera devastaba viñedos europeos . Apoyó la gestión de ministros liberales como Laureano Figuerola (1816-1903), economista catalán y ministro de Hacienda (1868-1870) que acuñó la peseta en 1868; Segismundo Moret (1833-1913), catedrático de Hacienda y ministro de Ultramar que abolió la esclavitud en Puerto Rico (1870); y José Echegaray (1832-1916), ingeniero, Nobel de Literatura (1904) y ministro de Hacienda que impulsó reformas fiscales.
Ese año, en el Ateneo, abordó "¿Qué puede esperar o temer Cuba de la abolición de la esclavitud?", tema candente en una Cuba aún colonial donde la "Guerra de los Diez Años" (1868-1878) cuestionaba el imperio español.
En 1881, como representante de la Fraternidad de Daimiel ,sociedad mutualista fundada en el siglo XIX y jefe de la oficina central de la Compañía Arrendataria de Tabacos (creada en 1887 para gestionar el monopolio estatal del tabaco, el mayor empleador industrial con 30.000 obreros, mayoritariamente mujeres cigarreras).
En la Academia de Jurisprudencia ,fundada en 1730 como Junta de Jurisprudencia Práctica, con sede en Marqués de Cubas desde 1905— la charla "Caracteres del impuesto en general y con relación a la propiedad", la primera pública bajo los auspicios de la Asociación de Propietarios.
Carrera Periodística y Amistades Ilustradas,
Ruiz de Castañeda destacó en política y periodismo, gozando de gran reputación como uno de los más ilustrados en asuntos financieros en la prensa madrileña.
Entre 1882 y 1883, dirigió El Día de Madrid, fundado en 1880 por el tercer Marqués de Riscal, Camilo Hurtado de Amézaga (1850-1907), visionario bodeguero que modernizó Rioja con técnicas bordelesas y fundó Herederos del Marqués de Riscal en 1858.
Colaboró también en El Progreso, republicano anticlerical (1881-1887)
Sus amigos incluyeron a José Echegaray, dramaturgo y estadista, y Luis Felipe Aguilera, diputado liberal manchego.En 1887, en la Asamblea de la Liga Agraria —fundada ese año para presionar por proteccionismo cerealista en Castilla, ante importaciones que hundían precios—, defendió rebajas fiscales si se eliminaban partidas innecesarias, en un contexto de crisis agraria post-filoxera.
En 1889, en el Fomento de las Artes , conferenció sobre "El sistema proteccionista y el trabajo nacional".
En 1890, fue vocal de la Junta Directiva de Aranceles en el Círculo Mercantil —institución de 1858 para fomentar comercio, presidida por Laureano Figuerola, en debates sobre la Ley de Aranceles de 1890 que elevó barreras aduaneras.España donde el proteccionismo arancelario de 1890 que protegía la agricultura castellana frente a la competencia extranjera, un debate que Ruiz de Castañeda abrazaría con pasión.
En 1892, el Marqués de Cubas, Francisco de Cubas y González-Montes (1826-1899), arquitecto neogótico (diseñador de la Almudena) y alcalde de Madrid (1892-1894), lo nombró secretario especial.
En 1897, ascendió a jefe de la sección mercantil de la Compañía Arrendataria de Tabacos, y representó a la empresa en Manila, colonia filipina en vísperas de la Guerra Hispano-Estadounidense (1898). En 1899, recibió la medalla de plata de la compañía por méritos en su monopolio, que mecanizó producción y empleó masivamente a mujeres.
Juan de la Cruz Ruiz de Castañeda Alcázar falleció en 1905 dejando un legado de erudición y defensa del progreso en una España que, tras la Desastre del 98 se replanteaba su modelo económico. Su trayectoria desde gobernador a orador en salones ilustrados, pasando por la pluma en diarios liberales y cargos en el monopolio tabacalero encarna el ideal del librecambio en una La Mancha de molinos y viñedos, que en el siglo XIX pasó a integrarse en la modernidad europea.
De la lectura de alguna de sus conferencias podría deducir que el comercio no solo enriquece, sino que cultiva el alma de los pueblos


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